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ERRORES QUE PUEDEN PERJUDICAR UN DIVORCIO

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Un divorcio o una separación no es solo un trámite legal. Es un proceso que afecta a muchos aspectos de la vida y en el que algunas decisiones pueden tener consecuencias durante años. Precisamente porque hay mucho en juego, es fácil tomar decisiones que después sean difíciles de corregir, especialmente cuando hay hijos o cuestiones económicas de por medio.

En este artículo se repasan algunos de los errores más habituales: tomar decisiones importantes en caliente, utilizar a los hijos como herramienta de presión, involucrarlos en el conflicto entre los progenitores, no tener en cuenta cómo afecta la ruptura a su rutina diaria, y descuidar la parte económica y patrimonial del proceso.

Tomar decisiones importantes en caliente

Cuando una relación llega a su fin, es normal que haya muchas emociones y que no siempre sea fácil tomar decisiones con calma. La rabia, la tristeza o la sensación de urgencia por cerrar cuanto antes esa etapa llevan a muchas personas a firmar documentos, aceptar condiciones o renunciar a derechos sin haber consultado antes con un profesional. Un ejemplo claro es el convenio regulador, documento donde se recogen aspectos tan relevantes como la custodia de los hijos, el uso de la vivienda familiar, la pensión de alimentos o el reparto de bienes.

Firmar un convenio sin revisarlo bien puede tener consecuencias que van mucho más allá del momento de la firma. El artículo 90 del Código Civil establece qué contenido mínimo debe tener este documento, y una vez homologado judicialmente, modificarlo no es sencillo.

El artículo 91 del Código Civil exige que, para poder modificar posteriormente las medidas aprobadas, exista una alteración sustancial de las circunstancias tenidas en cuenta. Lo que se acepta en un momento de agotamiento o por las ganas de terminar cuanto antes puede tener consecuencias durante años.

Desde la reforma introducida por la Ley 15/2005, conocida popularmente como la ley del divorcio exprés, ya no es necesario pasar primero por una separación ni justificar una causa concreta para divorciarse. Los trámites son ahora más ágiles, pero eso no significa que las decisiones deban tomarse con prisas. Firmar un acuerdo sin haber valorado bien sus consecuencias puede generar problemas posteriormente.

Pareja negociando un acuerdo de divorcio con la ayuda de un abogado de familia

Involucrar a los hijos en el conflicto entre los progenitores

Uno de los errores más delicados es involucrar a los hijos menores en el conflicto entre los progenitores. Por ejemplo, decir «no vas a verlos hasta que aceptes esto» o condicionar las visitas a determinadas decisiones económicas puede acabar perjudicando a todos, especialmente a los menores. Lo mismo ocurre cuando se pone trabas a las llamadas, a las actividades o al tiempo con el otro progenitor sin que exista realmente una razón relacionada con el bienestar del menor.

El artículo 92 del Código Civil es claro al establecer que las decisiones sobre guarda y custodia deben tomarse siempre atendiendo al interés superior del menor, y no al interés de ninguno de los progenitores. Una actitud de este tipo puede ser valorada por el juez al resolver sobre la guarda y custodia, siempre atendiendo a las circunstancias concretas del caso. Y si una de las partes incumple lo pactado en cuanto al régimen de visitas, la otra puede acudir a la vía judicial para exigir su cumplimiento, tal como recoge el artículo 776 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que contempla que el tribunal pueda adoptar medidas para garantizar el cumplimiento de lo acordado.

Otro error frecuente es hablar mal del otro progenitor delante de los hijos o hacerles partícipes de discusiones que no les corresponden. Puede ocurrir incluso sin mala intención: un comentario dicho en un momento de enfado, una queja o una conversación tensa que el menor termina escuchando. Pero los hijos no deberían quedar en medio de ese conflicto.

Los hijos no son responsables del conflicto entre sus padres y necesitan sentir que pueden querer a ambos sin tener que tomar partido. Trasladarles ese conflicto, aunque sea de forma indirecta, afecta a su relación tanto con quien habla mal como, a la larga, con quien lo escucha.

Durante una separación hay algo que no debería perderse de vista: el día a día de los hijos. El colegio, el domicilio, los desplazamientos, los horarios y, en general, la estabilidad de su rutina también forman parte de lo que se valora en estos procesos, y conviene tenerlo presente desde el principio en lugar de dejarlo para más adelante.

Descuidar la parte económica y patrimonial

Otro error frecuente es iniciar los trámites sin tener clara la situación económica de la pareja. Cuentas conjuntas, préstamos compartidos, tarjetas de crédito, titularidad de bienes, la pensión compensatoria o la tributación en la renta son cuestiones que deben revisarse desde el principio y no dejarse para el último momento.

A veces uno de los cónyuges “vacía la cuenta común de golpe” pensando que así se protege, y lo que consigue es generar todavía más desconfianza y, en ocasiones, complicaciones legales añadidas si esos movimientos se consideran de mala fe. Otras veces ocurre justo lo contrario, se deja pasar el tiempo sin revisar nada y luego resulta muy difícil reconstruir qué bienes había o qué aportó cada uno al patrimonio familiar. Esto es especialmente importante cuando hay un negocio familiar o una actividad como autónomo de por medio, donde una mala planificación puede afectar tanto a la economía personal como a la continuidad del negocio.

Despacho de abogados de familia en Valencia donde se atienden casos de divorcio y separación

Cómo evitar estos errores

Contar con asesoramiento jurídico desde el primer momento puede ayudar a evitar muchos de estos problemas. Un abogado de familia puede explicar las consecuencias de cada decisión, revisar el convenio regulador y ayudar a negociar unas condiciones adecuadas para cada caso. También puede aportar una visión más objetiva en un momento en el que las emociones pueden dificultar la toma de decisiones.

La situación económica también debe revisarse antes de firmar cualquier acuerdo. Y, cuando hay hijos, sus necesidades y su bienestar deben quedar por encima del conflicto entre los adultos.

Si además existe un negocio familiar, una actividad como autónomo o cuestiones fiscales que resolver, contar con el apoyo jurídico y de asesoría en un mismo equipo puede facilitar mucho el proceso. Evita tener que repetir la misma historia en varios sitios distintos y permite que todas las decisiones, tanto legales como económicas, estén coordinadas entre sí.

Si estás valorando una separación o un divorcio, o ya has iniciado el proceso y tienes dudas sobre cómo actuar, en Palomares Abogados podemos ayudarte a valorar tu situación y las opciones disponibles.

Contacta con nosotros y cuéntanos tu situación.

Antonio Villar
Licenciado en Derecho y Administración de Empresas

Financiado por la Unión Europea-Next Generation EU

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